En esta ocasión, MUSEO FEDERICO SILVA
En mi calidad de cliente, evaluador, metiche y criticón obtuve los siguientes puntos a favor y en contra del museo de escultura contemporánea.
Palomita
Excelentes espacios: Si bien no es un museo grande, deja muy claro que es de primer mundo. Las esculturas te permiten vivir el museo de una manera más divertida, puedes tocarlas, tomarles fotos y hacer como que las conoces.
Personal: Excelentes personas, hospitalarias, bromistas y muy atentas. Dan ganas de darles propina o ya de perdis, invitarles un chesco.
Página web: Si quieres darte una idea del museo, una vuelta por la página de Internet te dará un buen preview. Es un sitio ordenado, elegante y actualizado.
Los domingos: Para los que se gastaron todo su dinero durante la semana ¡Este museo es la opción!, los domingos la entrada es libre.
Elevador: Si tienes tobillos sensibles, hijos traviesos o estás en silla de ruedas, ¡Buenas noticias! el museo tiene un elevador.
Guía: Si vino toda la familia a visitarte a la ciudad y te los quieres quitar de encima, el museo pone a tu disposición el servicio de guía sin ningún costo (Previo aviso).
Tache
Aire acondicionado: El museo no está adaptado a los nuevos calores de San Luis, si bien la arquitectura y el espacio propician un ambiente fresco, ya no es suficiente. Después de una hora empiezas a sentir bochornito de camión.
Cafetería: No hay nada como sentarse a tomar un pequeño refrigerio en medio de la visita. Pues aquí no se puede. Llega bien comido, sin sed y sin antojos.
Carriolas: Las mamás con bebés pequeños no pueden entrar, bueno, en realidad no pueden entrar las carriolas… pero da la misma, ni modo que las mamás traigan cargando al bebito de 5 kilos durante toda la visita.
Me despido y nos vemos la próxima semana con una victima más del… infiltrado. Negocios: watch out!